Visión

contribuye directa e indirectamente a la capacidad de realizar el plan de negocio, y debe de adquirir un carácter estratégico. En muchas empresas, la misión central del negocio se concentra fuera de la organización de TIC, por ello, el pensamiento estratégico del responsable de las TIC debe contemplar el análisis del impacto que sus decisiones más importantes tendrán fuera de su esfera. Únicamente, con una metodología de estimación del valor o el beneficio, pasará TIC de ser considerado un gasto a minimizar, a ser considerado un contribuyente integral de la línea más importante del balance: la del beneficio.
La presión del día a día no es buena consejera a la hora de pensar en el impacto de las decisiones de evolución en las actividades y funciones de la empresa. El cambio que supone dejar de pensar en las TIC como sumidero de costes a verlas como fuente de valor y de capacidad competitiva, es verdaderamente grande. El desarrollo de esta forma estratégica de pensar y actuar, centrada en el valor de las decisiones, se basa en la respuesta sistemática de preguntas centradas que permitan cuantificar los riesgos y beneficios implicados en cada decisión importante. Esto es parte de la metodología de CETIVER para apoyar a nuestros clientes en la selección de iniciativas tecnológicas.
Para la determinación del beneficio potencial hay que plantearse las preguntas apropiadas durante la fase de evaluación y planificación, cuantificando las respuestas de acuerdo con unas métricas en uso -consensuadas con los departamentos usuarios- y con los planes de negocio vigentes. Esta cuantificación del beneficio potencial de cada inversión significativa conviene hacerla cuanto antes en el proceso de evaluación. Conviene analizar la forma en qué faculta a otros departamentos a realizar mejor su trabajo y cuál será la mejora de rendimiento producida, atribuible como retorno de la inversión. Entre los riesgos que conviene calibrar están las barreras existentes para la adopción de inversión en estudio y tener a la vista una medida de los ingresos que se perderían si de dieran retrasos en el proyecto
Las oportunidades de la red añaden un punto de complejidad y un abanico nuevo e ilusionante de potencialidades, que el responsable de TIC puede explorar para aportar valor a corto plazo y un sustrato estratégico imprescindible para cualquier negocio. La tasa de cambio creciente del panorama económico y tecnológico obliga a aumentar la flexibilidad de la infraestructura para poder aprovechar las oportunidades basadas en una nueva tecnología que no deja de llegar al mercado. Se requiere solidez arquitectónica y capacidad de reutilización con rapidez y sobriedad de consumo de recursos. Algo que no es sencillo alcanzar cuando se trabaja con sistemas de larga trayectoria en su vida activa.
En resumen, en el interminable proceso de diseñar, elegir o planear soluciones de tecnología para el negocio, hay que tener en cuenta el mapa de ruta del negocio al que se trata de apoyar, entender cuál es su contribución en términos de resultados del negocio y no únicamente de la infraestructura que maneja. La incorporación de la gestión de las TIC a la vertiente estratégica del negocio se produce transofrmado el modo de pensar las iniciativas: pasando del meramente táctico (de resolución de problemas inmediatos) a uno enfocado a medir el efecto en el resto de la organización.
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